Pregunta: ¿Cómo tomó forma este proyecto para tu debut como director de largometraje?
Cary Joji Fukunaga: Llegó a través de mi cortometraje, Victoria Para Chino, acerca de un camión cargado de inmigrantes que fueron abandonados y que se asfixiaron en Victoria, Texas. Al hacer la investigación y filmar en México, supe de los inmigrantes centroamericanos. Cuando pensamos en la inmigración, usualmente pensamos de México hacia los Estados Unidos. Pero hay hondureños, guatemaltecos y nicaragüenses que viajan al norte para introducirse a México y de México hacia los Estados Unidos. Sabía que esta era una historia que quería contar en un largometraje. Me sorprendió personalmente.
Quería que el público tuviera esta experiencia desde una perspectiva humana, una que no tiene nada que ver con la política o los programas de inmigración acerca de lo que “significa” o lo que “debería” ser.
Internet, los periódicos y los libros tienen información pero para mí es difícil tener una idea de los cosas a menos que vaya a un lugar y lo vea en persona. El cortometraje se estrenó en el Festival de Cine Sundance de 2006 y se me pidió que les presentara un guión para el Laboratorio Sundance. Había invertido mucho tiempo terminar el corto, así que tuve sólo dos semanas para hacer el borrador del guión del largometraje. Basé mi investigación en lo que había hecho para el corto, pero sabía que tenía que averiguar más sobre las cosas que yo no sabía sobre el tema y escribir más proyectos. Quería autenticidad.
Pregunta: ¿Consideraste presentar el guión para que lo tomara un director?
CJF: No, siempre iba a ser un proyecto que yo quería dirigir, y yo siempre tuve previsto el rodaje en México, ya que es donde tiene lugar la historia.
No había manera de que hubiera escrito Sin nombre sin haber visto lo que esta escribiendo. Entonces en el verano del 2005 fui a Tapachula, Chiapas, con un par de amigos que habían trabajado en el corto, para hacer investigación de primera mano. Hablamos con la policía. Fuimos a las cárceles para reunirnos con integrantes de las pandillas que formaban parte del comercio de contrabando de inmigrantes. Fuimos a las fronteras y vimos vigas en el río Suchiate entre Guatemala y México. Visitamos a los inmigrantes en la estación del tren y en las vías y también en los refugios incluidos aquellos que son designados para los inmigrantes que han sido heridos en los trenes; por ejemplo, muchachos de 16 años de edad que perdieron sus piernas. Estas son personas que se dirigían al norte para lograr una vida mejor para ellos y sus familias y ahora que están heridos nunca llegarán al norte.
Después de verlos, mis amigos decidieron que no querían viajar en los trenes. Así que terminé haciéndolo yo solo. Una noche a las dos de la mañana en las vías de Tapachula, salté de un tren de carga con dos hondureños con los que me había reunido la noche anterior. Los había invitado a quedarse conmigo en mi hotel en lugar de esperar toda la noche en la estación, lo cual era peligroso. Todos nos subimos y viajamos a través de Chiapas. Mucho de lo que ocurrió en ese viaje de 72 horas, dentro de las primeras horas, constituye la base de lo que ocurre en el techo del tren en Sin nombre. El ataque de bandidos que ocurrió no muy lejos de nosotros y la camaradería con los inmigrantes enriqueció mi perspectiva.
Preguna: ¿Hubo mucho caos en el viaje?
CJF: Si ves drama o locuras, éstas ocurren en el instante y luego se van tan pronto como llegaron. Lo que me sorprendió fue que mucho del viaje es como la vida ordinaria, de todos los días. Esta es la manera en la que aprendí a mirar a través de la perspectiva de los inmigrantes; si suceden cosas buenas o malas es sólo otro día y todo, todo el mundo está en manos de Dios.
Si están en el techo del tren totalmente deshidratados, ellos dicen; “Lloverá y podremos recoger agua”. Si los bandidos atacan el tren ellos dicen; “Vamos a correr y regresaremos al tren cuando los bandidos se hayan ido”. Pase lo que pase van a viajar en él. No dramatizan lo que está sucediendo en sus vidas.
READ MORE ▼
Pregunta: ¿Cómo tomó forma este proyecto para tu debut como director de largometraje?
Cary Joji Fukunaga: Llegó a través de mi cortometraje, Victoria Para Chino, acerca de un camión cargado de inmigrantes que fueron abandonados y que se asfixiaron en Victoria, Texas. Al hacer la investigación y filmar en México, supe de los inmigrantes centroamericanos. Cuando pensamos en la inmigración, usualmente pensamos de México hacia los Estados Unidos. Pero hay hondureños, guatemaltecos y nicaragüenses que viajan al norte para introducirse a México y de México hacia los Estados Unidos. Sabía que esta era una historia que quería contar en un largometraje. Me sorprendió personalmente.
Quería que el público tuviera esta experiencia desde una perspectiva humana, una que no tiene nada que ver con la política o los programas de inmigración acerca de lo que “significa” o lo que “debería” ser.
Internet, los periódicos y los libros tienen información pero para mí es difícil tener una idea de los cosas a menos que vaya a un lugar y lo vea en persona. El cortometraje se estrenó en el Festival de Cine Sundance de 2006 y se me pidió que les presentara un guión para el Laboratorio Sundance. Había invertido mucho tiempo terminar el corto, así que tuve sólo dos semanas para hacer el borrador del guión del largometraje. Basé mi investigación en lo que había hecho para el corto, pero sabía que tenía que averiguar más sobre las cosas que yo no sabía sobre el tema y escribir más proyectos. Quería autenticidad.
Pregunta: ¿Consideraste presentar el guión para que lo tomara un director?
CJF: No, siempre iba a ser un proyecto que yo quería dirigir, y yo siempre tuve previsto el rodaje en México, ya que es donde tiene lugar la historia.
No había manera de que hubiera escrito Sin nombre sin haber visto lo que esta escribiendo. Entonces en el verano del 2005 fui a Tapachula, Chiapas, con un par de amigos que habían trabajado en el corto, para hacer investigación de primera mano. Hablamos con la policía. Fuimos a las cárceles para reunirnos con integrantes de las pandillas que formaban parte del comercio de contrabando de inmigrantes. Fuimos a las fronteras y vimos vigas en el río Suchiate entre Guatemala y México. Visitamos a los inmigrantes en la estación del tren y en las vías y también en los refugios incluidos aquellos que son designados para los inmigrantes que han sido heridos en los trenes; por ejemplo, muchachos de 16 años de edad que perdieron sus piernas. Estas son personas que se dirigían al norte para lograr una vida mejor para ellos y sus familias y ahora que están heridos nunca llegarán al norte.
Después de verlos, mis amigos decidieron que no querían viajar en los trenes. Así que terminé haciéndolo yo solo. Una noche a las dos de la mañana en las vías de Tapachula, salté de un tren de carga con dos hondureños con los que me había reunido la noche anterior. Los había invitado a quedarse conmigo en mi hotel en lugar de esperar toda la noche en la estación, lo cual era peligroso. Todos nos subimos y viajamos a través de Chiapas. Mucho de lo que ocurrió en ese viaje de 72 horas, dentro de las primeras horas, constituye la base de lo que ocurre en el techo del tren en Sin nombre. El ataque de bandidos que ocurrió no muy lejos de nosotros y la camaradería con los inmigrantes enriqueció mi perspectiva.
Preguna: ¿Hubo mucho caos en el viaje?
CJF: Si ves drama o locuras, éstas ocurren en el instante y luego se van tan pronto como llegaron. Lo que me sorprendió fue que mucho del viaje es como la vida ordinaria, de todos los días. Esta es la manera en la que aprendí a mirar a través de la perspectiva de los inmigrantes; si suceden cosas buenas o malas es sólo otro día y todo, todo el mundo está en manos de Dios.
Si están en el techo del tren totalmente deshidratados, ellos dicen; “Lloverá y podremos recoger agua”. Si los bandidos atacan el tren ellos dicen; “Vamos a correr y regresaremos al tren cuando los bandidos se hayan ido”. Pase lo que pase van a viajar en él. No dramatizan lo que está sucediendo en sus vidas.
Pregunta: Esa era su competencia. ¿Entonces qué aprendiste de ellos que te motivaron para su narración?
CJF: Los inmigrantes que conocí sabían que el viaje y la vida a la se dirigían iba a ser difícil. No conocí a nadie que pensara que las calles de Estados Unidos iban a estar pavimentadas de oro. Esa ya no es la perspectiva que la gente tiene. El viaje es ahora uno de supervivencia, de necesidad, de economía básica… en la casa, logran ganar hasta 45 lempiras al día y la leche cuesta 15. Muchas personas no ganan el suficiente dinero para cubrir el costo de la vida o alimentar a sus familias en su país, donde la economía se está cayendo a pedazos.
Nos detuvieron por varias horas y ellos buscaban agua en los canales de irrigación a lo largo del camino. En ese momento no hay nada más que hacer sino hablar y me preguntaban, “¿Qué haces tú aquí?” Y les contestaba, “Estoy escribiendo una historia”. La idea de que alguien tendría todo el tiempo del mundo para sentarse y concebir y escribir una historia… escribía en mi diario y algunas personas decían “Bien por ti.” y otros que decían “Por favor, cuenta nuestra historia”.
Al final de los viajes, había aprendido mucho, vivido algo de ello yo mismo. Así que me sentí aún con más responsabilidad de contar la historia.
Pregunta: ¿Qué significa el título?
CJF: El título Sin nombre se traduce como “Sin un nombre,” o, “Sin nombre alguno” en inglés.
Pregunta: ¿Qué es lo que mueve a los personajes principales?
CJF: Esta película es acerca de gente de nuestros días, en nuestro tiempo, en este mismo momento. Están viviendo sus vidas y han tomado la decisión de tratar de buscar algo mejor. Smiley busca ser parte de una comunidad. Después de haber sido criado por su abuela y no tener ninguna figura masculina. Casper, como miembro de la Mara, es su ejemplo. Puede haber historias estándar de por qué los niños se unen a las bandas, pero cada caso es individual.
Casper y Sayra buscan reconstruir las familias que nunca han tenido, lo cual es un tema que se sitúa perfectamente en el mundo de la inmigración y las bandas. Cuando se conocen, se construye una confianza entre ellos poco a poco. Se vinculan entre sí pero al final de la historia se encuentran en lugares muy diferentes.
Pregunta a Amy Kaufman: ¿Qué fue lo que te llamó la atención acerca del guión de Cary?
Amy Kaufman: Sobre todo la forma en que se basa en las historias verdaderas que Cary vivió en sus viajes e investigaciones. Para él es importante decir la historia auténtica de cómo las familias viajan de todas partes para tratar de llegar a los Estados Unidos y no sabemos qué tanto está implicado en el viaje.
Para mí, es como leer una tragedia griega.
CJF: En realidad yo lo veo como un Western…
AK: De cualquier manera hubo mucho drama y mucho se llevó a cabo en el techo de un tren en movimiento con la gente que funciona en una situación extrema… así que también sabía que sería emocionante.
Había visto Victoria para Chino de Cary y me pareció increíble. Cuando me enteré de cómo la había hecho – y no por el dinero – pensé, “Tengo que conocerlo”. Cuando lo hice me enteré que tenía un guión para largometraje escrito en español y que lo quería hacer en México. Decidí que quería intentarlo y trabajar con él por lo que me trajo el guión a Focus Features –donde estoy como productora– y nos entusiasmó el proyecto.
Pregunta: ¿Ese viaje fue todo lo que necesitabas para escribir el guión y preparar la película?
CJF: No. Hice más viajes a México. El último tren que tomé fue en el verano del 2006 a través de Veracruz. Un año y unos meses después estábamos filmando escenas similares a las que tuve en mi viaje.
Pregunta: Entonces la filmaste en el otoño del 2007…
CJF: Correcto y justo donde yo había estado antes. Estábamos creando una ficción en los sitios donde cosas reales siguen sucediendo. Los actores estaban a cuadro y a unos metros de distancia había inmigrantes reales que habían viajado por días.
Pregunta: ¿Cuáles son los retos de filmar?
CJF: Durante el rodaje me sentaba y deseaba haber escrito una historia sobre dos personas en un café hablando de la vida y las relaciones. (Risas) Quiero decir, hubo trenes, lluvia, cientos de extras, cambio de locaciones a diario, sangre y otros efectos. Una de las cosas más difíciles fue el tiempo que tardó solo para tener todo en sintonía y darme cuenta de la escena que quería, todo en un horario muy apretado.
El plan original consistía en filmar desde Honduras hasta llegar a Texas. Cuando nos enteramos de lo costoso que sería, sabíamos que no podíamos filmar todo el camino. Pero las locaciones en donde filmamos eran preciosas. Lo único triste es que nunca tuvimos tiempo de disfrutarlas porque ya estábamos en la siguiente; no estábamos más de tres días y por lo general sólo era un día. Afortunadamente también tuvimos una segunda unidad captando partes de las locaciones en las que habíamos estado antes.
Pregunta: ¿Dónde filmaste la película?
CJF: En locaciones de México, que fueron muy diversas. Por ejemplo Orizaba es precioso, con sus colores y luces. Las escenas de Tegucigalpa, en Honduras, fueron filmadas en Naucalpan. Verán como construyen las casas de concreto en el borde de un valle…
Pregunta: ¿Cómo te fue con el equipo?
CJF: Increíble. Todos hicieron su investigación y se inspiraban. A veces no tenía que decir nada; solo hacían lo suyo y me emocionaba cuando veía con lo que salían. El equipo corría como una familia; muchos ya habían estado juntos en Apocalypto por ocho meses.
AK: Los miembros del equipo resultaron ser increíbles y de mucho apoyo para Cary; harían otra película en un segundo.
Pregunta: ¿Cómo lograste la aproximación visual para esta película?
CJF: Ya que utilizamos lugares reales, Pache (diseñador de la producción) y yo hablamos mucho sobre los colores y texturas. Fuimos por una gama de colores saturados no visibles; hay una desvanecimiento natural de estos fondos mixtos con puntos saturados de color.
En términos de cinematografía, Adriano y yo hablamos desde el principio en cuanto a hacer menos trabajo flexivo de cámara, de no jugar con los negativos. Queríamos que el trabajo de cámara fuera natural y dejara que lo que sucediera fuera drama.
Pregunta: ¿Cómo se reúnen los actores principales y cómo trabajaste de cerca con ellos?
CJF: Todo fue de ser auténticos… lo habíamos escrito en el contrato de que el casting de la película se hiciera para centroamericanos. Para los papeles principales quería que la gente capturara el espíritu de sus personajes. Por lo tanto a través de Carla Hool (directora de casting) hicimos el casting con personas con mucha experiencia como Paulina Gaytán, y personas con prácticamente ninguna experiencia como Edgar Flores. Fue una buena mezcla para mí y eso significa que yo no podía planear una escena que no me gustaba hacer desde la primera toma, ya que me gusta la espontaneidad.
AK: Hicimos casting en Los Ángeles, México y Honduras. Edgar, a quien conocimos en Honduras, trajo algo fuerte y eso ayudó a la química con Paulina, quien ha actuado desde que era joven.
Aquellos con experiencia fueron capaces de interactuar bien con los que tenían menos experiencia.
CJF: Exactamente, los actores experimentados pueden ayudar a los actores sin experiencia con retroalimentación. Me gusta dar consejos y no solamente dirigir; les sugiero a los actores que hablen de actor a actor.
Es algo que aprendí a hacer cuando hacía cortometrajes. Cuando tuve niños y adultos en el reparto, los hacía pasar tiempo juntos para que pudieran crean un lazo que luego saldría de forma natural en una escena.
Por ejemplo Tenoch (Huerta Mejía, en el papel de Mara líder de Lil’ Mago), es un líder natural y carismático, por lo que en las escenas de la banda yo le decía, “Tú controlas a los chicos y tú decides cómo van a suceder las cosas”. Eso fortalecía la dinámica en la pantalla. Cuando escribía, supe que ese personaje empezó a hacerse cargo de las escenas, a pesar de todas las cosas malas que hace. Eso fue cierto en el caso de algunos miembros de las pandillas que conocí, y con Luis Fernando Peña al caracterizar a Sol. Hicimos el casting con personas de la calle porque siempre he deseado hacer un casting lo más real posible.
AK: Logramos hacer mucho casting en el sitio con gente local que andaban por ahí y que estaban felices de ser extras.
CJF: Para la escena donde Smiley y Sol están en el vecindario, y son perseguidos por una banda rival de los Maras, conocimos a tres miembros reales de una banda de los Maras. Para una escena como esta no necesariamente necesitas dirigir, solamente montas un escenario y lo dejas vivir.
AK: Me reuní con algunos ex Maras que ahora viven en Los Ángeles, porque también quería ser fiel a lo que habían sufrido.
Las escenas de los Maras eran tan importantes por lo que fue un reto encontrar a alguien tan joven como Kristyan Ferrer, que pudiera hacer cualquier cosa que le pidiéramos que hiciera. Él es asombroso; creo que vamos a ver mucho más de él.
Pregunta: Como productora de la película, ¿qué otros retos sientes que la película o tú enfrentaron?
AK: Tratando de averiguar la mejor manera para filmar todo, fue un gran rompecabezas, con los trenes y el presupuesto y las limitaciones de las locaciones. Algunos de los trenes en la película eran reales y algunos de ellos eran de carga que construimos en la parte superior de un remolque. En ambos casos, tuvimos a todos los miembros del equipo y actores y extras encima de un tren en movimiento pasando por paisajes reales. Sólo hicimos un par de tomas de protección.
Esta fue una película difícil de hacer en tan sólo siete semanas… pasamos tanto tiempo en el techo de los trenes. Por supuesto teníamos arneses y gente de seguridad, por lo que puedes imaginar lo significa para los inmigrantes que realmente viajan en los trenes.
Cuando nos reunimos y hablamos con los inmigrantes, éstos resultaron verdaderamente amigables, abiertos y con sentido de colaboración. Al ver Sin nombreespero que la gente tenga un mejor entendimiento de lo que pasan los inmigrantes para tener acceso a las oportunidades que muchos de nosotros tenemos, y más comprensión de cómo y porqué las personas son atraídas por los Maras.